LA PAREJA EN MÉXICO ANTES DE LA CONQUISTA (1a. parte)

 

La espiritualización de la sensualidad se llama amor. F. Nietzsche

 

La intención de este escrito, es rescatar la visión de nuestros ancestros prehispánicos y reconocer sus formas de entender y vivir las relaciones de pareja desde su ser mujer u hombre, para que podamos aportar y enriquecer en las relaciones de pareja de l@s mexican@s de estos tiempos. 

 

Para ello será importante que nos desprendamos, al menos por un momento, de nuestros valores, juicios y educación occidental con los que hemos crecido. Hablar sobre este tema también es un ejercicio de apertura a nuevas experiencias.

 

Much@s de nosotr@s como mexican@s, no conocemos suficiente o ni siquera un poco de cómo era la vida en este país antes de la llegada de los españoles, sin embargo, este pasado que no tocamos, lo tenemos en una especie de exaltación o incluso de victimización, donde los males de los mexicanos llegaron de la mano de los conquistadores infames. No obstante, mientras exaltamos a los indigenas del pasado, nos olvidamos de los del presente.

 

Es importante reconocer que aunque es maravillosa y apasionante nuestra cultura y nuestra Historia antes de la Colonia, los mexicanos de antes tampoco fueron tan buenos y unidos entre ellos. Teníamos nuestras fuertes contradicciones y virtudes como muchas otras culturas con las que compartimos más de lo que creemos.

Situados en la sociedad Mexica de aquellos tiempos se dieron historias de amor y pareja sin las cuales tu y yo no estaríamos aquí. Las relaciones que se daban estaban bien normadas y definidas en función del género (ser hombre o mujer) de las personas, por ello el concepto de género será importante para entender lo que viene más adelante. 

Podemos entender el género desde dos premisas propuestas por Joan Scott. La primera dice que “el género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen a los sexos y la segunda, que el género es una forma primaria de relaciones significativas de poder(Quezada, 1996, p. 10).

 

Tomando este punto de referencia, nos podemos preguntar: ¿cómo un hombre y una mujer aprendían a concebirse como tales?.

 

De momento no tocaremos la diversidad y las disidencias de género como la homosexualidad, la transexualidad etc. Les invitamos a revisar nuestro próximo artículo "Personas de dos almas" donde hablamos de los muxes, personas transexuales que eran y son valorados en las comunidades originarias de nuestro país. 

 

Vamos paso a paso adentrándonos, viendo que la plataforma y los engranes dinamizadores de la sociedad mexica se basaban en el perfecto equilibrio entre lo masculino y lo femenino a partir de lo cual todo existia.

 

Pensemos en cuáles eran los referentes para sentir y formar parte de la vida en este tiempo. ¿Cómo percibian y expresaban las mujeres y los hombres la realidad y sus propios sentimientos, entre ellos?

 

La religión como sistema de creencias es, ante todo <<sentimiento y vida>>, modela a la sociedad y recibe de ella una gran influencia; este proceso dialéctico entre religión y organización social permite definir a la sociedad mexica. Cada sujeto tuvo un lugar determinado en la sociedad con una función específica y, a través del rito, contribuyó a guardar el equilibrio para evitar la ira de los dioses y el subsecuente castigo que afectaba al individuo y a la comunidad. De esta manera, todo acto en esta sociedad estaba justificado, igual que toda explicación para cualquier hecho social, la dio la religión, de esta manera, la cosmovisión mexica, basada en la dualidad, estableció una división genérica que definía los ámbitos de lo femenino y lo masculino, organizando el Cosmos, la Naturaleza y lo Social y lo Cotidiano” . (Quezada, 1996, pp. 19-20).

 

Mientras en lo occidental se pensaba en lo jerarquíco, en lo prehispánico, se pensaba en lo binario entre lo masculino y lo femenino, indispensable uno para la existencia del otro, como en la actualidad no podemos pensar en el concepto de luz, sin el de oscuridad.

 

Esta complementariedad, formaba una unidad cósmica y social que normaba a los sujetos desde la religión. En este sentido lo heterosexual, la unión entre lo femenino y masculino era lo normativo. Aunque como deciamos, ya comentaremos aspectos sobre la diversidad sexual en nuestros siguientes artículos.

 

En el tiempo mítico, Huitilopochtli y Quetzalcoatl crearon como iguales al primer hombre y a la primer mujer... dos fueron las actividades otorgadas por los dioses a mujeres y hombres por igual, la producción agraria y la reproducción humana, como responsabilidad fundamental indispensable de la conjunción entre lo femenino y masculino.” (Quezada, 1996, p. 29).

 

En este tenor, el matrimonio fue la institución que reglamentó la interacción entre los géneros; entre dichas reglamentaciones estaba la importancia de la satisfacción tanto amorosa como erótica, en la que de no existir ambas el hombre como la mujer, podían pedir el divorcio.

Esto marcaba una diferencia importante entre la forma occidental y la mesoaméricana de ver y entender el amor, pues en la primera, con lo judeo-cristinano, el amor y el erotismo, lo espiritual y lo carnal, no estaban vinculados, pues lo carnal estaba orientado al pecado, a la tentación y había que evitarlo; en lo prehispánico, lo corporal o carnal era fundamental para lograr el equilibrio en la relación matrimonial.

Incluso se hablaba de la importancia de las relaciones coitales durante el embarazo para poder fortalecer el producto. Este enfasis en lo erótico, nos puede llevar a pensar en la concepción del amor entre los orientales antiguos, donde la sexualidad, no estaba separada de lo espiritual del amor (Kamasutra), al contrario, era parte indispensable de la relación de pareja.

Esto hace muy interesante que nosotros reflexionemos sobre nuestro pasado mesoaméricano, pues lo erótico era parte importante de las relaciones de pareja y no algo culposo. En la actualidad, los mexicanos, no consideramos este aspecto y nos centramos solo más en lo genital y funcional para expresar y vivir nuestros vinculos de pareja (La jornada, 2012). 

 

En siguientes entregas, continuaremos profundizando en aquello que podemos rescatar de nuestros antepasados, para enriquecer y modificar nuestros vínculos y prácticas amorosas de pareja. 

 

Si quieres saber más, puedes consultar:

 

1. Herrera Beltrán, C. (6 de septiembre de 2012). "Baja, la inteligencia sexual del mexicano". La Jornada, en línea: http://www.jornada.unam.mx/2012/09/06/sociedad/044n1soc

2. Foulcault, M (1976). "La volonté de savoir. Historie de la sexualité I". Paris Editions.

3. Quezada, N.  (1996). "Sexualidad, amor y erotismo: México prehispánico y México colonial". México: Plaza y Valdés (Universidad Nacional Autónoma de México). 

4. Scott, J,<<El género: una categoría útil para el análisis histórico>> Historia y género. Las mujeres en la Europa Moderna y contemporánrea. Cit. en Quezada (1996). 

 

Top